en la brisa perfumada de tu aliento,
en la noche cautivante de tus ojos,
en la fruta azucarada de tus labios,
canto a la primavera que hay en tí mi alegre canto.
Canto a la primavera
que tú creas en mi vida en abundancia
con sus pájaros y tenues mariposas
y la vistes con flores que revientan
triunfantes al aire puro su fragancia.
Tú eres la primavera, alegre Diosa, y a tí canto.
Canto a tus suaves verdes,
a tus magentas vivos, a tus morados,
a tus tonos pastel, fosforescentes,
canto a tus soles, canto a tus prados,
canto al agua cristalina de tus fuentes
y al aroma delicioso de tus campos
mi canto enamorado.
Y canto al salvaje río caudaloso
de sentimientos vitales que tú inspiras,
canto a tu voz tan rica en melodías,
canto a tus encantos y a tu risa
y a tu silueta grácil de áurea espiga
¡ porque tú eres la Primavera
y así surgen de tí mis rimas!
Eduardo Morguenstern
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