Mensaje de bienvenida

En esta sección se ofrecen algunos cuentos de mi autoría. También encontrarás poemas, ensayos y opiniones varias. No pretendo "saber" escribir, más allá de lo aprendido en la escolaridad primaria y secundaria. Tampoco, advierto, tener "un mensaje" que trasmitir, pues creo que ya está escrito todo lo importante que deba decirse y que ello parece exigir una preparación o erudición de la que carezco. Me cae bien aquello que escribió Anthony de Mello en el "Canto del pájaro" y que dice algo así como que el pájaro canta porque es su naturaleza cantar, y no porque tenga un mensaje que trasmitir.

En mi caso, libre de decir que no asistí a clase alguna de escritura, lo hago, sin embargo, impelido por la tenaz presión de locos dáimones internos, que moran desordenadamente en los mundos infiernos de mi inconsciencia, contra los que pese a mis honestos esfuerzos nada consigo para evitarlo o poner algún orden. ¡Quién puede hacerlo!

Tal vez haya algo que pueda entretener al lector, tal vez sirva a algunos para ensayar la crítica, tal vez a algunos le resulte agradable alguna producción. Ninguna de esas opciones constituyen una meta por mi parte.

Serán valorados y muy respetados los comentarios que se envíen, cuando sean decorosos. Reciban mis deseos de paz y de todo lo mejor.

EAM.

viernes, 9 de agosto de 2013

LA VENUS NEGRA



( A Paco Velozo, Maestro.´. )

Silencio del galpón, al fondo,
delicioso olor a madera.
La vieja sierra, un buen torno,
aserrín, mil herramientas,
un brasero, la pava, el mate,
un libro azul de El Tibetano.
Sentado y silvando Paco,
tallando la Venus negra.

Será de caoba aromada
de la selva misionera
crecida en añosos bosques
oreada, teñida en yerba.

Sus sabias manos seguras
cuchillo y gubia manejan
dando forma a la madera.
Ayer le tallaba el pelo,
generosa cabellera
que acariciará la espalda
de la morocha muñeca.

Hoy le tallará los pechos
y a la tarde las caderas,
mañana tal vez las nalgas
y piernas estén completas,
puede ser que para el jueves
la Diosa aparezca entera.

Le pasará lija suave
y la frotará (¡quién pudiera!)
acariciando con estopa
impregnada en carnauba
para que brille cual perla...

¡Perla negra cautivante,
adorable Venus negra
seductora y misteriosa
cual la luna misionera!
¿Por qué invades mis sueños
y me afiebras? Tal vez pueda
tallarte en el corazón
una imagen mía, muñeca.

Tal vez nunca te enamore
tal vez, antes de que muera
tú puedas tallarme un beso
en mi boca de madera...

Eduardo A. Morguenstern

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