¡Deja! No guardes ya la lira
que aún hay mucho por cantar
mientras te aliente la vida,
mientras sientas palpitar
en las sienes las sanguíneas
corrientes, ¡A cantar!
¡Que no fueron las lágrimas vertidas
mero fruto del azar,
que no fueron rudas luchas,
sangre y fuego, muerte y humo
duelos, triunfos,
cosa fácil de olvidar!
Haz que la lira resuene
y lleve el viento de los siglos
las mil luces encendidas
que rescaten del olvido
las historias tan bravías
a través de las edades,
de batallas decididas,
ya ganadas, ya perdidas
a lo largo de este viaje
que forjaron un paisaje
de un combate sin igual.
¡Deja! No guardes aún la lira
que aún hay mucho que contar!
Eduardo Morguenstern 12.12.07
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