Te conocí esta tarde, quedé impactado
por tu belleza salvaje.
Caminabas distraída
en el tranquilo paisaje:
la alfombra verde tupida
de un césped tierno y suave,
los eucaliptos ponían
un marco inigualable.
Te conocí, me hechizaste,
tus ojos grandes amables,
el porte firme y seguro,
el pelo al viento, azabache.
El perfil noble y altivo,
cierto aire desafiante,
el pecho joven erguido,
las curvas tan excitantes,
esas piernas tan perfectas,
esa grupa tan deseable.
Conocedor de hembras criollas
adiviné ya al instante
que en tu bravía figura
brilla una sed insaciable
y late un guiño de aventuras
que te hacen más codiciable...
Te conocí esta tarde
y me apremian los antojos
de ser tu dueño y llevarte
donde de todo te olvides
y nadie pueda alcanzarte
y recorrer mil caminos,
libres los dos, inseparables,
yo tu jinete exclusivo
y tú, mi yegua “La indomable”.
EDUARDO MORGUENSTERN
( No es un tema zoofílico, sólo pretende generar una sorpresa al final...)
No hay comentarios:
Publicar un comentario