Mensaje de bienvenida

En esta sección se ofrecen algunos cuentos de mi autoría. También encontrarás poemas, ensayos y opiniones varias. No pretendo "saber" escribir, más allá de lo aprendido en la escolaridad primaria y secundaria. Tampoco, advierto, tener "un mensaje" que trasmitir, pues creo que ya está escrito todo lo importante que deba decirse y que ello parece exigir una preparación o erudición de la que carezco. Me cae bien aquello que escribió Anthony de Mello en el "Canto del pájaro" y que dice algo así como que el pájaro canta porque es su naturaleza cantar, y no porque tenga un mensaje que trasmitir.

En mi caso, libre de decir que no asistí a clase alguna de escritura, lo hago, sin embargo, impelido por la tenaz presión de locos dáimones internos, que moran desordenadamente en los mundos infiernos de mi inconsciencia, contra los que pese a mis honestos esfuerzos nada consigo para evitarlo o poner algún orden. ¡Quién puede hacerlo!

Tal vez haya algo que pueda entretener al lector, tal vez sirva a algunos para ensayar la crítica, tal vez a algunos le resulte agradable alguna producción. Ninguna de esas opciones constituyen una meta por mi parte.

Serán valorados y muy respetados los comentarios que se envíen, cuando sean decorosos. Reciban mis deseos de paz y de todo lo mejor.

EAM.

martes, 6 de agosto de 2013

LA ESPERA



LA ESPERA…

El reloj está arrojando mi esperanza
(esperanza sin grosor y sin anchura)
A los sombríos rincones de la nada.
Mientras el tiempo burlonamente pasa
anega mis recuerdos la fría lluvia.
“Vendré..” –dijiste esbozando una promesa-
“…si logro conjurar tanta amargura
y el sordo rencor que me atormentan

Y si no vengo, olvídame. Transcurran
nuestras vidas sin amor mas sin ofensas
y los días insípidos parezcan
de nuestras memorias opacos espejos.
Sé que si voy los besos que subyugan
darán al viejo amor nuevo aleteo
por más que hoy sus ruinosas alas luzca”

¡Veleidosa mujer, cita insegura!
¿Vendrá a las diez o no? Si se apresura,
Si el viejo rencor que la alimenta
y la hiel en su alma sedimentan
ante los viles reclamos del deseo.
Los minutos huidizos cual serpientes
su rastro sinuoso dejan en el tiempo.
Y llueve. Y espero. Y maldigo. Y no viene.

Eduardo Morguenstern

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