Late oculta en lo profundo su asquerosa maldad.
Sigilosa abominación de la carne,
pestilente ladrón de las penumbras ,
acechante araña que inocula
la segura y lenta muerte al inocente
chupando gota a gota de su vida
y engordando de a poco, día a día
tu gelatina hedionda, putrefacta.
Crecen tus raíces y se trenzan
cual serpientes fatales del Infierno,
se ramifican y retuercen en el fondo
de las vísceras su crueldad fermentativa
y bañándote en tus babas asfixias
con crueldad los tiempos de tus víctimas...
¿Por qué has de ser tan fuerte, inexorable ?
Es acaso cierto como dicen
que eres esperma coagulado
en vaporosos cálices de orgía,
un ejecutor de los karmas sexuales,
¿por qué eres tan invencible, cáncer?
Eduardo Morguenstern
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