cubierto en tupida malla de orquídeas y de hiedras,
veo el templo milenario de ébano y piedras
que imponente su hermosa solidez ostenta.
Atrapado por su magia, fascinado y silencioso,
yo me acerco en pos de ritos en sus negras catacumbas
sediento de las paganas experiencias.
Y en los mármoles de los eróticos altares
mojados del sudor, del bindu y de la sangre
de Dionisos y Afrodita en obscenos esponsales
serán gloriados la Vida y el Placer Sacramentales.
(En el Templo y en el Bosque de los cuerpos...).
Festival de los sentidos... la ebriedad danza en las sombras,
las lenguas de la gula lamen en los húmedos aromas,
susurros de brujas ponen en los tules la brisa nocturna
(igual que canta afuera el coro de las hojas)
mientras que la luz de las velas dibujan
en las frías paredes fantasmáticas sombras.
¡Ay, las manos...! ¡Ay, las caricias...! ¡Ay, esas uñas ponzoñosas!
¡Tus pezones erectos (filosos estiletes) no perdonan!
¡Ah, tus labios! ¡Ah, tus dientes, y esa hambre animal con que devoras
mi carne jugosa en tu pasión arrolladora!
Y en la hoguera sexual se queman los cínicos valores,
las presunciones estériles, la moralina de idiotas...
La Verdad está hoy desnuda y danza sus ardores
y la Muerte ríe y canta y grita como puta enardecida
su triunfo pues la Vida un seco río será tras este instante
cuando nuestro clímax explote sostenido y fulgurante,
y nos eyecte a lo eterno en megatones incontables...
Y nos dormimos agotados... ebrios de libar tanta ambrosía...
Pronto nos encontrará la naciente aurora
a ti como duerme una Diosa Estelar encinta
y a mí, un Adán durmiendo entre tus piernas de oliva...
Y fui tuyo y fuiste mía en estas alquímicas nupcias,
en ritual del Yoga Tantra, en los goces del Maituna
nuestras carnes y nuestros jugos en la erótica aquelarre
destilaron en el Fuego Bacanal su sangre impura...
Tu cuerpo, humus cálido y fértil esta noche
ofreció a mis semillas sus surcos generosos...
Yo, ahora en el polen que desciende en tus cálidas fisuras
mojado en tu hidromiel celestial que me anestesia,
resurgiré hecho viñedo juvenil tras el verano
desde tu tierra- madre-virgen negra- hembra perfecta...
¡Oh, hechicera ancestral ! ¡Oh, Puerta Oscura,
vía regia a lo inconsciente del Averno,
paso previo necesario a las delicias celestiales!
¡Oh, tú que eres vehículo a lo Eterno,
Diosa Pagana, Reina de Vestales,
Néctar Divino que he bebido con hartura
para alcanzar el nudo central del universo
por el Laberinto Iniciático de tu cuerpo.
mientras reinaba cómplice la Luna...!
Eduardo Morguenstern
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