Mensaje de bienvenida

En esta sección se ofrecen algunos cuentos de mi autoría. También encontrarás poemas, ensayos y opiniones varias. No pretendo "saber" escribir, más allá de lo aprendido en la escolaridad primaria y secundaria. Tampoco, advierto, tener "un mensaje" que trasmitir, pues creo que ya está escrito todo lo importante que deba decirse y que ello parece exigir una preparación o erudición de la que carezco. Me cae bien aquello que escribió Anthony de Mello en el "Canto del pájaro" y que dice algo así como que el pájaro canta porque es su naturaleza cantar, y no porque tenga un mensaje que trasmitir.

En mi caso, libre de decir que no asistí a clase alguna de escritura, lo hago, sin embargo, impelido por la tenaz presión de locos dáimones internos, que moran desordenadamente en los mundos infiernos de mi inconsciencia, contra los que pese a mis honestos esfuerzos nada consigo para evitarlo o poner algún orden. ¡Quién puede hacerlo!

Tal vez haya algo que pueda entretener al lector, tal vez sirva a algunos para ensayar la crítica, tal vez a algunos le resulte agradable alguna producción. Ninguna de esas opciones constituyen una meta por mi parte.

Serán valorados y muy respetados los comentarios que se envíen, cuando sean decorosos. Reciban mis deseos de paz y de todo lo mejor.

EAM.

miércoles, 15 de julio de 2015

SI PUDIERA YO ESCRIBIR...

Si supiera yo escribir, mujer,
diría
que eres lo más bello, 
lo más puro, lo más fresco,
como el aire del amanecer,
en el más hermoso día.

Si pudiera yo expresar, mujer,
en una poesía
los sentimientos gigantescos
que me inspiras,
como nunca pude conocer
antes en mi vida...

...podría, por ejemplo, dibujar
con palabras tu sonrisa,
del todo inigualable,
tan deseable, 
esa fruta encantadora 
de tus labios que me hechizan.

Perdóname mujer agua marina[1]
la torpeza
que hallar las palabras me prohíbe
y me embarga la destreza
para describir tus encantos
con justeza.

Que por ello mi canto minimiza
tus virtudes y tus glorias,
suave brisa,
y te ruego, ángel celeste 
que por tal razón inimputable,
no te ahuyentes...

Si pudiera yo escribir, mujer
diría
que te amo más que a Dios
y que a mi vida,
que eres la esmeralda de esperanzas,
que eres el misterio de la orquídea,

el sol que lame en el poniente
con tibios claroscuros la montaña,
Las gasas vaporosas de la espuma
de mar que besan dulcemente
el tapiz de arena de las playas
al despertar aletargada la mañana.

Si tan solo supiera escribir 
describiría
te lo juro, ángel de luz, brillo de mi alma,
todos tus dones, todas tus galas,
y hasta entonces, mi amor, mi dulce niña
quédate conmigo y no partas...

EDUARDO MORGUENSTERN

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