Mensaje de bienvenida

En esta sección se ofrecen algunos cuentos de mi autoría. También encontrarás poemas, ensayos y opiniones varias. No pretendo "saber" escribir, más allá de lo aprendido en la escolaridad primaria y secundaria. Tampoco, advierto, tener "un mensaje" que trasmitir, pues creo que ya está escrito todo lo importante que deba decirse y que ello parece exigir una preparación o erudición de la que carezco. Me cae bien aquello que escribió Anthony de Mello en el "Canto del pájaro" y que dice algo así como que el pájaro canta porque es su naturaleza cantar, y no porque tenga un mensaje que trasmitir.

En mi caso, libre de decir que no asistí a clase alguna de escritura, lo hago, sin embargo, impelido por la tenaz presión de locos dáimones internos, que moran desordenadamente en los mundos infiernos de mi inconsciencia, contra los que pese a mis honestos esfuerzos nada consigo para evitarlo o poner algún orden. ¡Quién puede hacerlo!

Tal vez haya algo que pueda entretener al lector, tal vez sirva a algunos para ensayar la crítica, tal vez a algunos le resulte agradable alguna producción. Ninguna de esas opciones constituyen una meta por mi parte.

Serán valorados y muy respetados los comentarios que se envíen, cuando sean decorosos. Reciban mis deseos de paz y de todo lo mejor.

EAM.

jueves, 16 de julio de 2015

EL IDIOMA DE LA SELVA
(Dedicado al mundo guaraní, y su idioma AVA ÑE'E, cultura en rescate)
La lengua de la Selva es Guaraní.
No de cualquier Selva, claro.
Nuestra Selva, Ñande Ka’aguî[1]
No hay otro idioma
para nombrar al árbol, al agua, al pájaro,
a las lianas, a las frutas dulces del monte,
Al incesante murmullo del río
que se desliza plácido y veloz
por entre las piedras pulidas
por su incesante paso milenario...
Sólo en guaraní pudo Ñamandú[2]
nombrar al Sol,
que en las madrugadas frescas
del candente enero
penetra como puede,
zigzagueando
sus racimos
de áureos rayos
entre las vetustas ramas
de los gigantescos árboles
para alcanzar tímidamente,
(pidiendo casi permiso,)
los oscuros parches de suelo verde
y escuchar, en silencio respetuoso,
las historias de Luna que trae el rocío
de la madrugada
y así despertar con su arrullo
a los pétalos de las remolonas orquídeas...
Y Yasî[3] les habla en guaraní.
El Ava[4] no elevó templos a su Dios
pues Su Catedral, Tupaó, es la Selva.
Ni le hizo imágenes,
no pintó costosas telas,
ni usó incensarios,
ni tristes velas...
Ñanderu Guazú[5] estaba en el aire dulce
de los arbustos frutales, en la Madre Tierra,
que abre su Seno para alimentarnos,
con coloridas, muy ricas, frutas tan dulces,
y tan frescas...
La Selva, virgen madre, virgen negra
sus eternos, hondos misterios entrega
a quien oye en Guaraní.
No a cualquiera.
Sólo el que en soledades goza
de las quietas siestas del río,
- misteriosas-
es testigo
de algún bravo pirá[6] hambriento,
procurándose alimento
mientras suelta aquel chasquido
del sorpresivo aleteo
que atrapa en vuelo rasante
a los alguaciles errantes
besando esas aguas de espejo...
En inaudible Guaraní
la selva emite un suspiro,
el misterioso susurro,
que maternal marca el ritmo
al cual las raíces crecen
con su curso serpentino,
y los árboles se mecen
con un deleite santísimo
y todo encuentra su nombre
en certera onomatopeya,
lengua del monte, doncella
es Avá Ñe’e[7] de sin igual sensualismo,
es la vida hecha sonido
peteí kuñataí porá itereí[8]
es la lengua del paraíso.
La palabra “desmonte”no figura,
porque el guaraní defiende y honra a la Natura.
Pero sí a las bases de la vida nombra
“ îvirá” es “ árbol”, “ î” es “agua”, y “ â” es “ sombra”
que no existe si no hay arboladuras.
y sin sombra, no hay agua y hay sequías,
ndaipori tekové, opa omanó, “ no hay vida”.
El Avá hizo a la tierra hermana y madre,
y es su hermano y padre el vegetal
que conserva en el suelo la humedad
en que anidan las semillas que se abren.
Mas la Selva, esa Hembra Prodigiosa
violada sigue siendo en los dos últimos siglos,
en inigualable sacrificio
por la infinita sed del blanco, codiciosa,
¡Madre Selva! ¡Madre India!
En ava ñe’é tu pî’á[9] rompe en llanto
por los îvira kuera[10] talados
que el tuyá arandú îsîri
al aserradero vá llevando.
Tu dolor se hace mío,
Madre, y mi duelo en el rocío,
con el del guîrá se vá volando...
Omanó el refugio santo
de los ka’í[11] y los gua’á[12].
Omanó ité ñandé Tava[13]
cuando la Selva se hizo campo
y en mayor tiempo ciudad,
o cuando por el desmonte
tu selva un será arenal.
Yayoechá pevé tribus[14],
miles de especies y plantas,
mo’ó pa opîtá tu aldea[15],
usos y costumbres diarias,
ya casi no están en la bocas
hesarai ñane ñe’e
se olvidaron las palabras...
Por eso, che irú[16] kuera queridos,
por eso, querido Mbo’éhara[17],
quiero aprender este Idioma,
que Ñamandú[18] nos dejara
para vivir al abrigo
de Ñandesî maymava[19]:
idioma es el Guaraní.
Avá’ñeé. Reikuaá pa !!!! [20].
Eduardo Morguenstern
[1] Nuestra selva.
[2] Dios Creador Todopoderoso
[3] La luna.
[4] Aborigen, poblador originario.
[5] Nuestro Grande Señor, Dios
[6] pez
[7] El idioma guaraní.
[8] una muchacha bellísima
[9] corazón
[10] árboles
[11] mono
[12] loro
[13] murió nuestro pueblo
[14] hasta más ver, adiós.
[15] dónde quedó tu aldea
[16] Compañeros.
[17] Profesor, maestro.
[18] Dios creador Todopoderoso
[19] Madre de todo lo creado
[20] ¿Me entiendes? O: ¿comprendes?

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