Mensaje de bienvenida

En esta sección se ofrecen algunos cuentos de mi autoría. También encontrarás poemas, ensayos y opiniones varias. No pretendo "saber" escribir, más allá de lo aprendido en la escolaridad primaria y secundaria. Tampoco, advierto, tener "un mensaje" que trasmitir, pues creo que ya está escrito todo lo importante que deba decirse y que ello parece exigir una preparación o erudición de la que carezco. Me cae bien aquello que escribió Anthony de Mello en el "Canto del pájaro" y que dice algo así como que el pájaro canta porque es su naturaleza cantar, y no porque tenga un mensaje que trasmitir.

En mi caso, libre de decir que no asistí a clase alguna de escritura, lo hago, sin embargo, impelido por la tenaz presión de locos dáimones internos, que moran desordenadamente en los mundos infiernos de mi inconsciencia, contra los que pese a mis honestos esfuerzos nada consigo para evitarlo o poner algún orden. ¡Quién puede hacerlo!

Tal vez haya algo que pueda entretener al lector, tal vez sirva a algunos para ensayar la crítica, tal vez a algunos le resulte agradable alguna producción. Ninguna de esas opciones constituyen una meta por mi parte.

Serán valorados y muy respetados los comentarios que se envíen, cuando sean decorosos. Reciban mis deseos de paz y de todo lo mejor.

EAM.

viernes, 17 de julio de 2015

DESPEDIDA

Hubiese sido lindo que tú te dieras cuenta,
pero fue afortunado que me diera cuenta yo.

No fue tan bueno oírte decir aquello,
pero aprecio la ocasión que tuve de callar.

Fue duro ver en tu faz la dureza de la ira,
sin embargo estoy feliz de haber podido
mirarte con amor.

Sordos mis oídos a tu ironía sibilante,
me evocaba  su siseo al de las ondulantes mieses,

el relámpago intimidante de tu mirada en furia
restalló en mi ánimo como el rayo que inicia fresca lluvia.

Y cuando más te alejas como una hoja en la tormenta
más cerca estoy de adivinar tu amor por mí.

Más te tengo cuanto más me pierdes,
aunque me olvidaré de ti pasado el tiempo

cuando la paz golpee en vano tu puerta,
obcecada en no darle albergue en tu baldío corazón...

E. Morguenstern



No hay comentarios:

Publicar un comentario