Mensaje de bienvenida

En esta sección se ofrecen algunos cuentos de mi autoría. También encontrarás poemas, ensayos y opiniones varias. No pretendo "saber" escribir, más allá de lo aprendido en la escolaridad primaria y secundaria. Tampoco, advierto, tener "un mensaje" que trasmitir, pues creo que ya está escrito todo lo importante que deba decirse y que ello parece exigir una preparación o erudición de la que carezco. Me cae bien aquello que escribió Anthony de Mello en el "Canto del pájaro" y que dice algo así como que el pájaro canta porque es su naturaleza cantar, y no porque tenga un mensaje que trasmitir.

En mi caso, libre de decir que no asistí a clase alguna de escritura, lo hago, sin embargo, impelido por la tenaz presión de locos dáimones internos, que moran desordenadamente en los mundos infiernos de mi inconsciencia, contra los que pese a mis honestos esfuerzos nada consigo para evitarlo o poner algún orden. ¡Quién puede hacerlo!

Tal vez haya algo que pueda entretener al lector, tal vez sirva a algunos para ensayar la crítica, tal vez a algunos le resulte agradable alguna producción. Ninguna de esas opciones constituyen una meta por mi parte.

Serán valorados y muy respetados los comentarios que se envíen, cuando sean decorosos. Reciban mis deseos de paz y de todo lo mejor.

EAM.

jueves, 23 de julio de 2015

LUZ DIVINA.


Yo le pedía a Dios que perdonara mis pecados y me diera un poco de Luz.

Dios me preguntó para qué quería yo su Luz, que ella era muerte segura y perdición si no estaba preparado para verla, purificado por el dolor.

Le contesté que siempre, desde niño, la deseaba sin saberlo. Que la busqué en la Biblia ya a los 12 años, la perseguí visitando los templos de diferentes cultos, hablando y preguntando a sus gentes. Creí acercarme a su lejano resplandor en la Iglesia, luego en el misticismo, en la Rosacruz, en el Martinismo, leyendo Cábala, leyendo alquimia. Lo busque en las rutas de los Templarios, la busqué en las Logias y Cofradías.

¡Toda la vida, le dije, busqué tu Luz!

¿Qué harás con ella? me inquirió Dios.

-¡Servir al mundo! Dije. ¡Consolar al afligido! ¡Curar al enfermo! ¡Socorrer al necesitado! agregué. ¡Predicar la misericordia, especialmente para aquellos tentados de perturbar la paz! clamé.

Dios, el infinitamente poderoso, glorioso y misericordioso, pareció satisfecho. Me sonrió apenas, pero mi alma se embriagó de un placer inefable, una felicidad indescriptible, con ese atisbo de Su divina sonrisa.

De seguido me ordenó ¡Extiende tus manos, recibirás la primer cuota de Luz! Nadie, ni Moisés ni Jesús la recibieron toda de una vez. Así pues, te la entrego apagada, tú la activarás. Ella se te revelará y brillará de a poco, cada vez más.
Serás examinado luego regularmente para ver si mereces nuevas entregas.
Mis manos extendidas esperaban ansiosas, iba a recibir la Luz de Dios, la Sabiduría Divina, aunque en una primera entrega! ¡ El corazón no entraba en mi pecho, el alma parecía a punto de salir por mi boca! Ávidas, mis temblorosas manos esperaban la divina dádiva.

Dios me llenó ambas manos con una montaña de mierda.
...

La sorpresa que sentí fue tan enorme como la repugnancia, ambos sentimientos y el putrefacto hedor me desmayaban, pero luché por mantenerme lúcido.

Dios se había disipado.

Primero prevaleció el asco. Un rechazo absoluto, categórico. Esta es una broma pésima. Este no puede ser de Dios. Fue una alucinación, me dije.

Se fue la inmediatez y al asco siguió un esbozo de reflexión (mis manos sostenían la rezumante mierda aún, tratando de no volcarla por las dudas - me la había dado Dios- cálida, suave, como una pena).

Pensé en Moisés, pensé en Jesús. Tremendo esfuerzo el de Moisés, 40 años de luchas que no se coronaron con la tan soñada entrada en la Tierra Prometida. ¡Cuán grande habrá sido su dolor! Tremendo el dolor de Jesús. ¿Que dolor, que injusticia humana, que humillación, que bofetada, escupida o castigo no padeció?

Pensé que cada vez que me visitó el infortunio, en cada revés, en cada desgracia dije, como todos ¡Qué mierda!

Entendí, avergonzado, que no hay iluminación sin cruz, sin dolor, sin renuncia. Entristecido por la profunda oscuridad de mi alma enana, que tomó, por un momento siquiera, el don de Dios, la Luz Divina, por asquerosa mierda, comprendí que Dios no bromeaba. Y eso ya era una incipiente iluminación.

Tampoco puede Él faltar a las Leyes de la Vida de Su autoría.

Pedí Luz y me la dio aunque con una apariencia despreciable. Como siempre, los verdaderos tesoros están cubiertos de envoltorios que desdeñan los “sensatos”.

Recordé Su divina sonrisa y el embriagante efecto que produjo en mí, que jamás olvidaré.

Soñé esa noche con Dios. Me sonreía nuevamente, Su brazo extendido con el puño cerrado elevando el pulgar.


Eduardo Morguenstern, Junio 2013

lunes, 20 de julio de 2015

LA TRAICIÓN.

El sol que descendía 
en una exaltación de rojos 
todavía halagaba de tibieza a la piel. 
Y estaba solo. 

Nadie que le prestara atención. 
La libertad pugnaba en él. 
Atrás quedaban las ultimas casas de la orilla. 

Como una sangre quieta en silencio
esperaba la noche, 
que crezca su esencia espesa y misteriosa, 
desde la copa de los árboles 
con su manto de enigmas... 

Y ella surgió más allá de los eucaliptos.
Y estaban solos y no había luna
y se abrazaron (primera cita) 

y ellos trataron de no pensar en la traición
ella a su esposo.
El a su amigo...
Y estaban solos... y no hubo luna.

E.Morguenstern.

PALABRAS NUNCA DICHAS

Por la costa desierta de la playa caminaba 
y la noche silenciosa malgastaba sin apuros
sus insomnes, taciturnas y aún calientes horas...

y una luna distraída, indiferente y desvelada
a regañadientes aportaba al claroscuro
una luz macilenta, mortecina, aterradora.

Y allí enterré de pronto y para siempre as palabras
con las que una vez pensé confesarte en un murmullo
con qué profunda y sagrada devoción a cada hora,

apasionadamente, irreparablemente, yo te amaba.
Mas hoy no quiero recordar en qué rincón oscuro
de la arena del alma he sepultado aquella historia.

EDUARDO MORGUENSTERN




CANTA A LA MAÑANA... (haiku)

Agasajada,
canta cada mañana
la casta flaca!

Eduardo Morguenstern

UNA LAGRIMA (Haiku)



Una lágrima,
rocío de tu alma,
me reflejaba...

EDUARDO MORGUENSTERN

MUSICA EN EL ARBOL...


Misteriosos silbidos subterráneos
desprenden sus raíces sumergidas
que sigilosamente penetran 
las húmedas y santas vísceras
del vientre cálido y fecundo de la Tierra...
Como guantes delicados y sedosos
emiten un canto inaudible y nacarado
millones de bacterias y oscuros hongos
pútridos y microscópicos
ciñendo a cada pelo de raíz, embelesados.
Y el agua pura que absorben y que ceden
a las raicillas piliformes e invisibles
forma la savia que en límpidas corrientes
suben hacia el tronco en sutil ritmo
de inaudibles e inefables sínfonías,
y el árbol canta, enamorado de la vida
y el árbol crece por micrones cada día
aunque el lerdo ojo humano no lo vea,
y sus sordos sentidos del oído
tan magníficos conciertos no perciban.
Con las ramas y las hojas pone el viento
finas voces de sibilantes melodías
que al oído del poeta son rapsodias
a la gloria del Creador del Universo
entonadas con las fuerzas de la vida
y como broche de oro en el ensamble
natural de tan gentil polifonía
los zorzales cantan en coro majestuoso
de bajos, contraltos, tenores y sopranos
una inmortal versión de la Oda a la Alegría...

EDUARDO MORGUENSTERN

LA ILUSION ES UN CISNE HERIDO.


Nota a nota, tristemente
el piano desgranaba su canción
que en sus lánguidos compases
deshojaba una ilusión

que simplemente
así de mí se despedía,
ilusiones vencidas, incapaces
de volar, cisnes heridos,
hasta un acaso alguna tarde,
[​IMG] 
hasta la luz de una sonrisa,
hasta los ojos humedecidos
del encuentro
hasta el abrazo estrecho,
hasta los besos.

destinos posibles no vividos, 
ilusiones de alas rotas,
que el viejo piano entristecido,
deshoja su lamento, nota a nota...

Eduardo Morguenstern

LOS ZORZALES...



¡Volvieron ya los zorzales
atraídos por tu alegría
cuando a la ventana sales
recién amanecida...!

¡Volvieron y harán sus nidos
bajo el alero de los balcones
que dan al jardín florido
de azaleas y malvones!

¡Y alegrarán sus trinos
tus tardecitas serenas
en que tus versos encendidos
agregues a un nuevo poema!

( ¿Te contarán que te espero
en mis noches de vigilia
mientras tejo verso a verso
la ilusión de verte mía...? )


EDUARDO MORGUENSTERN

HISTORIA EN "ARTE"




Pensarte, encontrarte,
desearte... tenerte,
amarte, besarte,
gozarte.

Irte... alejarte,
dormir y soñarte,
despertar y esperarte,
extrañarte, no hallarte,
y volver a esperarte.

Rogar, suplicarte
para luego odiarte,
soltarte...
Olvidarte.


EDUARDO MORGUENSTERN

viernes, 17 de julio de 2015

PACTAR CON EL RECUERDO

Oye, recuerdo:
hagamos un pacto.
Tú ya no me asedias
y yo ya no te evoco,

No me vuelvas loco
a cada momento
con intromisiones
tan inoportunas,

parte, aléjate un poco,
déjame que viva
de cosas presentes,
basta, no me tientes

con besos pasados
y pasiones añejas
que hiel han dejado
en los corazones.

Quiero que florezcan
los nuevos retoños
de promesas frescas,
renovar la tierra

y agregar abono
y esperar tranquilo
mientras tejo letras
en paz en mi otoño.

Oye, recuerdo,
toma tu mochila
y parte y no regreses
y no me escarnezcas

con perfumes rancios
de amores ya muertos
a menos que traigas
vivencias de infancia,

primaveras, rosas,
soles, arenas, playas
de mi adolescencia,
y las enseñanzas

de aquella maestra,
las tiernas caricias
de mi madre joven,
y la risa franca

de mi heroico padre,
en sus anécdotas
de mil aventuras. 
Tráeme agua fresca,

mientras bajo el olmo
de mis más de cincuenta
en mediano otoño
yo tejo mis letras... 

EDUARDO MORGUENSTERN
7 de noviembre de 2008
MUERTE  EN  OBSIDIANA.


¡ Ese orgullo! Una flecha
con la punta de obsidiana
que me aciertas y se clava
en mi débil corazón

Y en el rictus de tus labios
se dibuja aquel desprecio,
(Aquellos ¡Ay! que me han besado
con mayúscula fruición)

Hoy dan frígidas sonrisas
impregnadas de ironías
en la fúnebre ordalía
de prejuicios sin razón.

¡Y se muere! ¡No ardan velas
en tal fúnebre fox- trot,
ya no más fotonovelas
ni forzadas operetas de ocasión!

¡Que tu orgullo y tu desprecio
han logrado que haya espanto
donde hubieron (y hubo tantos)
himnos épicos de amor!

Eduardo Morguenstern
LLUVIA DE MUERTE… (Haiku)

(malditos sean por la eternidad los que bombardean inmisericordes a las poblaciones civiles!!!)

...Y el cielo sembró
el caos, la muerte, el horror
con mil misiles...
Eduardo Morguenstern.
LA ULTIMA TARDE…
Fue al caer la tarde junto al lago.
Estábamos gozando de un silencio
casi mágico y todo nos parecía perfecto:
Reclinados uno junto al otro en ese banco
nos envolvía el tibio canto del jilguero.
Mis dedos destejían distraídos
alguno de tus hermosos rizos negros
y entonces como en un susurro me dijiste:
Debo confesártelo ahora. Ya no te quiero
Eduardo Morguenstern (17.02.09)
Alma libre, alma en celdas...
Amigo, mi alma inquieta
se irrita ante las barreras
que le imponen día tras día
las mundanas exigencias

que le recortan las alas,
que la oprimen con sus lastres
las cotidianas tareas.

Ella sueña con ser libre
(consumada aventurera)
y correr libres galopes
por las extensas praderas
sintiendo el golpe del viento
flameando en plena fuerza...

Mi alma, amigo, precisa
perderse en la Cordillera
y en los ríos de montaña
contagiarse de pureza

y absorber las solideces
de las milenarias piedras
que encierran mudos enigmas
de cuando parió la Tierra

Y por los escabrosos pasos
tomar las cimas por meta
donde los cóndores gozan
de la soledad perfecta.

Gusta adentrarse en las grutas
donde lo ominoso vela
el oro, el ónix y el cuarzo
como atento centinela.

Quiere, hija del misterio,
extraviarse en lo denso
de la Amazonia profunda
(hembra de sin par belleza)
palpitante y sudorosa
con sus lianas y serpientes,
sus humedales y fieras.

El alma, amigo, se oprime,
se marchita y pone tiesa
en la batahola urbana
que busca el pan y monedas.

¡Pobre alma aventurera!
¡mírala como se aburre,
mírala como bosteza
como un león enjaulado

en su miserable celda!
ahora percibes, amigo
¡porqué tan solo de a gotas
me trasmite algún poema! 

EDUARDO MORGUENSTERN
HOY NO BUSQUES LA POESÍA

Hoy no habré de hilvanar letra ninguna
por más que lo intente, hay dentro de mí una sequía,
que amordaza a las musas y nada se me ocurre
a la hora vespertina de la poesía.

Se niegan hoy a trabajar por rebeldía
mis internos escribas,
hoy no habrá función, la sala está vacía
y las luces no se encienden 
y permanecen cerrados los telones.

En el frente del alma hay un cartel 
que anuncia “clausurado por el día”

Hoy no habrá otra historia de amor
con sus tristes desengaños,
tampoco esperes los ardores
de los besos prohibidos ni los ayes
de los amantes furtivos que en la noche
cómplice se relamen la lujuria de los labios.

No estarán hoy abiertas las ventanas
al perfume del jardín y sus magnolias
ni evocarán por hoy su dulce voz los trinos
de los alegres pájaros de otras historias.

Seca y fría me parece hoy la fuente
de los profundos sentimientos que otros días
corrían hacia el papel apretujados,
No vinieron esta tarde a pintarme una poesía.
La musa calla o duerme, hoy es feriado.

Las estrofas hoy no brotan del silencio
como en la alta noche nos sorprenden los disparos.
Las palabras vagabundean perezosas e inconexas,
en la inercia falaz de los versos sin sentido,
como vuelan al azar los ciegos pájaros.

Descansa, pues, vencida ya la pluma inerte
que hoy no habrá poesía, ni la escribo,
por más que lo desee y que lo intente.
Triste es decirlo: "El salón estará cerrado por el día". 

EDUARDO MORGUENSTERN
LA SEÑAL


Pedí una señal
de tu amor y la alondra
tres veces cantó...


EDUARDO MORGUENSTERN
¡Libertad para escribir!

Cuando me es posible de la celda escapo
al jardín del alma a recoger los versos
que suelen descender desde algún cielo,
(sé que como siempre tendré un corto tiempo...)

Correré luego a encender gran silencio,
puede ser que haya suerte, debo estarme quieto,
aguzando oídos y ojos, relajando el cuerpo...

Esperaré que acudan esos sentimientos
y abriré la talega donde guardo los versos.

Aprendí que son cual nerviosos pájaros
que bajan al suelo a buscar su alimento
y sólo se te acercan a muy pocos palmos
si te ven inmóvil, mirando y oyendo...

¡Ahí vienen! ¡Ya se acercan aquellos afectos
de amores febriles
que en las noches cómplices
las ávidas bocas bebieron mil besos!

¿Y aquella pequeña bandada de vivos recuerdos
que vuelan desde el alma
reclamando todos que el viejo cuaderno
los hile en doradas estrofas
de versos eternos?

Apurado el lápiz corre transcribiendo
detalles y notas que en pocos renglones
resistan al tiempo...

¡Espanto con ruido a los torvos halcones
de angustia y de duelo,
(porque la perdí, sé que para siempre).
No, ya no los quiero!
En las largas noches de fríos inviernos
escarbaron mi herida
en amargos desvelos!

Ya vuelvo a la celda de los diarios afanes.
¡Quién tuviera el tiempo de escribir cada día!
Volver al jardín y encender silencios
y cazar al vuelo a los fugaces versos

que tejan la trama de nuevas poesías...

Eduardo Morguenstern
LA PUERTA CERRADA

Esta vez –lo presentía- habría mucho más dolor.
Marqué frenético su número, me atendió el contestador.
Presuroso dejé todo y como un disparo corrí.
Ni semáforos ni frenos, estaba fuera de mí,
la rabia mordía mis labios, la boca seca bebió el sudor.
Llegué a su puerta, aullaba el timbre, grité que la abra
imaginando la macabra escena en el interior.
¡Por qué lo hiciste! ¡Por qué impulso loco lo hiciste!
En esa lluviosa noche, en esa noche tan triste,
yo no pude detenerla. La puerta nunca se abrió.

Eduardo Morguenstern


MIS AMORES NO SE DUERMEN... 

Mis amores no se duermen, niña,
velan todas las horas
tensas, acechadoras,
como velan las aves de rapiña
que vigilan en la silente noche
si se descuida su presa,
sin desviar su cabeza
y los ojos fijos como dos broches.
Mis amores, mi niña, no descansan
y te aman todo el día
con tal idolatría,
en un tono permanente y sin pausas,
como adoran los ángeles en el cielo
a Dios en todo momento,
así, en mi firmamento
te adoro yo a tí, mi dulce desvelo...
Y te envuelve mi amor en mis cantos
atrayéndote a mí
y cumpliéndose así,
mis anhelos más hondos y santos ...
E. Morguenstern
PSICO-MADEJA  Nº2

Mi vecino tiene esposa.
A mí me gusta su esposa porque me mira mucho.
Creo que me mira mucho porque le gusto
y por eso me gusta, me hace sentir bien.

O puede ser que ella me mire mucho porque advierta que yo la miro mucho
y que eso la molesta y por eso me mira
justamente no  porque guste de mí, todo lo contrario
y que yo no distinga si me mira molesta.

Será bueno saber cuál de las posibilidades es la real:
Si me acerco a hablarle podría entrever que siente por mí.
Trataré de ser tan directo como pueda.

Puede ser que ella sea directa y me diga que le molesta que la mire mucho.
Deberé inquirir  si le molesta porque yo no le gusto
o porque le guste  o no yo,  no quiere líos con su marido,
o porque le guste o no yo, no quiere enredos con vecinos.

Si logró decirme que no le gusto ya está.

Si logró decirme que le gusto también ya está.
Pero podría ser no directa  y  hacerse la desentendida.

Tal vez se haga la desentendida por pudor, al no poder decirme que le gusto.
o al contrario, por no herirme al decirme que no le gusto.

O  por no desear dar explicaciones
de que no desea futuros líos  con su marido
o que no desee enredarse con sus  vecinos.

O también no ser directa si es de aquellas
que esperan que el hombre tome la iniciativa.
Si es así le mostraré que esa charla ya fue tomar la iniciativa,

Si fuera que yo le gusto, ojalá que no me pregunte
si en realidad yo gusto de ella por ella misma
o solo porque me mira mucho,
puesto que – como yo- está muy curiosa de saber
por cual de las dos razones la miro tanto.

Que no me diga, por Dios, que le gusta mucho ser mirada por mí,
pero  que se pregunta a sí misma
si yo le gusto por mí mismo o por poner tanto interés en ella.


                                                                                         Eduardo Morguenstern