Algunas veces me distraigo y los recuerdos saltan la cerca del corral donde pastorean mientras yo tranquilamente los olvido.
Salen y sé que vagan por ahí, por donde gusten. Algunos pueden llegar a mí y si estoy distraído entran y se hacen notar.
Algunos son alegres, vivaces, me hacen sonreír y mirar lejos, como quien oye una débil musiquilla...
Otros son tristes, que vienen a buscar mis caricias, o mi consuelo o mi aprobación.
Otros pretender ser furiosos, pero su furia ya está pálida, gastada, flaca y no es creíble.
No les permito recordar mucho por ahí. ¡Cucha! ¡Cucha!
Les mando luego rápido al corral. No es bueno que se acostumbren a saltar la cerca e irrumpir nomás cuando estoy ocupado. Un buen recuerdo debe ser obediente: venir cuando se lo llama e irse cuando se lo echa.
Solo el recuerdo de Ella, a quien tanto amé y con quien viví tantas cosas bellas me invade de tanto en tanto. Lo oigo aullar desde su lugar como perro encerrado que quedó sin el amo, siempre llamándome. A veces me taladra. A veces salta y viene a mí a buscar consuelo ¿Crees que a consolarme?
Le gusta saltar la empalizada y correr a mí, aunque sea un rato, esperando tal vez que no me enoje. Suele irse solo, como con la colita entre las piernas...
A veces me acuerdo de ese recuerdo que me reclama y me apeno...
EDUARDO MORGUENSTERN
Mensaje de bienvenida
En esta sección se ofrecen algunos cuentos de mi autoría. También encontrarás poemas, ensayos y opiniones varias. No pretendo "saber" escribir, más allá de lo aprendido en la escolaridad primaria y secundaria. Tampoco, advierto, tener "un mensaje" que trasmitir, pues creo que ya está escrito todo lo importante que deba decirse y que ello parece exigir una preparación o erudición de la que carezco. Me cae bien aquello que escribió Anthony de Mello en el "Canto del pájaro" y que dice algo así como que el pájaro canta porque es su naturaleza cantar, y no porque tenga un mensaje que trasmitir.
En mi caso, libre de decir que no asistí a clase alguna de escritura, lo hago, sin embargo, impelido por la tenaz presión de locos dáimones internos, que moran desordenadamente en los mundos infiernos de mi inconsciencia, contra los que pese a mis honestos esfuerzos nada consigo para evitarlo o poner algún orden. ¡Quién puede hacerlo!
Tal vez haya algo que pueda entretener al lector, tal vez sirva a algunos para ensayar la crítica, tal vez a algunos le resulte agradable alguna producción. Ninguna de esas opciones constituyen una meta por mi parte.
Serán valorados y muy respetados los comentarios que se envíen, cuando sean decorosos. Reciban mis deseos de paz y de todo lo mejor.
EAM.
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