Mensaje de bienvenida

En esta sección se ofrecen algunos cuentos de mi autoría. También encontrarás poemas, ensayos y opiniones varias. No pretendo "saber" escribir, más allá de lo aprendido en la escolaridad primaria y secundaria. Tampoco, advierto, tener "un mensaje" que trasmitir, pues creo que ya está escrito todo lo importante que deba decirse y que ello parece exigir una preparación o erudición de la que carezco. Me cae bien aquello que escribió Anthony de Mello en el "Canto del pájaro" y que dice algo así como que el pájaro canta porque es su naturaleza cantar, y no porque tenga un mensaje que trasmitir.

En mi caso, libre de decir que no asistí a clase alguna de escritura, lo hago, sin embargo, impelido por la tenaz presión de locos dáimones internos, que moran desordenadamente en los mundos infiernos de mi inconsciencia, contra los que pese a mis honestos esfuerzos nada consigo para evitarlo o poner algún orden. ¡Quién puede hacerlo!

Tal vez haya algo que pueda entretener al lector, tal vez sirva a algunos para ensayar la crítica, tal vez a algunos le resulte agradable alguna producción. Ninguna de esas opciones constituyen una meta por mi parte.

Serán valorados y muy respetados los comentarios que se envíen, cuando sean decorosos. Reciban mis deseos de paz y de todo lo mejor.

EAM.

martes, 10 de septiembre de 2013

¡Sufrir como perros!



 (¡Sólo aquel que quiere a un perrito juzgue!)

Mis penas
solitarias se pasean
por el patio
desierto

buscando esa figura
tan querida de la perra
diminuta
envuelta en suave pelo,

pequeñita aún
de cinco meses...
de inmediato
aprendimos a querernos,


a jugar alborozados
ella me daba sus suaves mordiscos
en los dedos y en el alma

y yo retribuía con abrazos
y con besos
conmovidos de ternura
(una schnauzer miniatura
sal – pimienta).

Teresa estaba aún conmigo
y yo llegaba
del trabajo y tu inocente alegría
me saltaba a la cintura

que llenaba mi alma de frescura
Maggie... Maggie? Maggie!
¿Dónde estás?

¿Por qué no te trae tu mamá?
¡Necesito esa visita!
¡Doble duelo
que es difícil soportar!

Tus lamidas generosas,
tu alegría, tus piruetas,
tus corridas en mi patio,

¡Ya no estás a despertarme
con tus peludas patitas
en el borde de la cama
a las seis!

Aunque tu madre esté ofendida
y vea en mi reclamos
un pretexto
para provocar nuevos contactos,
ni comprende
el sentimiento
de hondo dolor que experimento
al no verte
(al no verlas...)

Por que sigo enamorado
de mi perra
de mi Maggie...
de sus cejas
que parecen un Breznev

de sus barbas
que parecen un enano jardinero,
de sus patitas peludas
¡sus ojitos vivaces! ¡Ay!
Y sus orejas
de enmarañado pelo

su veloz entendimiento
de cada palabra
de cada movimiento...

Te extraño Maggie.
Te sigo queriendo.
Te busco en mi patio
a cada momento.

Tal vez algún día
podamos vernos,
si aún no me olvidas,

dicen que los perros
conservan memoria
por largos tiempos...

Aún las amo
con tiernos recuerdos...
Te espero en el patio
que fuera tan tuyo...

¡Ahora desierto
!

(Tu papá del corazón.)

EDUARDO MORGUENSTERN


Eduardo Morguenstern

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