(Recreación en homenaje al Poeta y Médico Baldomero Fernández Moreno )
La chica flaca, de la cara cenicienta,
la del pelo abundante y desgreñado,
la pobre chica macilenta y maloliente
que vacilante ingresó a mi consultorio...
Al separarle mugrientos los mechones
muy sucios, pegajosos de la nuca,
y entre el polvo de caspas que caía
como inocente y alba nieve en la camilla
pude ver aquel agujero negro infame
que la pobre carne putrefacta taladraba
y los gusanos gordos que entraban y salían...
Uno por uno los extraje con mi paciente pinza.
No fue compasión lo que he sentido
sino el asco más tremendo de mi vida...
por esa niña necia, enclenque y sucia
de quien curé la gusanera en ese día.
Y regresó a mi consultorio agradecida
en dos semanas para obsequiarme su canario
el que me canta sus alegres melodías
en las mañanas como un premio de esa niña!
Eduardo Morguenstern
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