Mensaje de bienvenida

En esta sección se ofrecen algunos cuentos de mi autoría. También encontrarás poemas, ensayos y opiniones varias. No pretendo "saber" escribir, más allá de lo aprendido en la escolaridad primaria y secundaria. Tampoco, advierto, tener "un mensaje" que trasmitir, pues creo que ya está escrito todo lo importante que deba decirse y que ello parece exigir una preparación o erudición de la que carezco. Me cae bien aquello que escribió Anthony de Mello en el "Canto del pájaro" y que dice algo así como que el pájaro canta porque es su naturaleza cantar, y no porque tenga un mensaje que trasmitir.

En mi caso, libre de decir que no asistí a clase alguna de escritura, lo hago, sin embargo, impelido por la tenaz presión de locos dáimones internos, que moran desordenadamente en los mundos infiernos de mi inconsciencia, contra los que pese a mis honestos esfuerzos nada consigo para evitarlo o poner algún orden. ¡Quién puede hacerlo!

Tal vez haya algo que pueda entretener al lector, tal vez sirva a algunos para ensayar la crítica, tal vez a algunos le resulte agradable alguna producción. Ninguna de esas opciones constituyen una meta por mi parte.

Serán valorados y muy respetados los comentarios que se envíen, cuando sean decorosos. Reciban mis deseos de paz y de todo lo mejor.

EAM.

lunes, 21 de mayo de 2012


YASIARA
              ( Rayo de Luna: Yasî: Luna, Ara: Rayo)

¿Cómo olvidarte? Fuiste la magia,
rayo de luna en la ardiente noche
que nos amamos en Ipanema...

Rayo de luna, dulce misterio,
mujer del goce y los mil encantos,
guardo el recuerdo de los sabores
a sal y a menta en tu piel morena.

Tus ojos negros fueron refugio
para los míos, devoradores,
cuando nos vimos, mientras danzabas
aquella siesta, Diosa en la Arena...

¡Yasiara! Quiero perderme
en esa fronda tan perfumada,
azabaches rizos de tu melena,

¡Besar de nuevo tu húmeda boca
tan tentadora, tan generosa,
y beber el zumo de fruta roja,
del cajá mirim en tu dulce lengua!

¡Yasiara! vibró en tu sangre
el nocturno hechizo
tantos ardores
y como el tam tam de aquellos tambores
mi corazón bailaba al ritmo
inigualable de tus caderas

¡Rayo de Luna! tus suaves senos
fueron palomas en mis caricias
tan pecadoras,
¡Ay de las tuyas! Tus sabias manos
fueron demonios, súcuba ardiente,
que me extasiaron ¡Divinas horas!

Vayan mis cantos, granos de arena
volando en la brisa de tu Ipanema,
a tus oídos, Rayo de Luna,
hembra Orixá, Lemanjá playera,
dulce Yasiara, la brasileña... 

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